Me sucede frecuentemente con los pacientes a los que les realizamos Diseño de Sonrisa, de las primeras cosas que nos dicen al ver sus resultados finales es:

¨No se por qué no me lo había hecho antes?!!¨

Y por qué una persona evitaría hacerse un tratamiento que cambia la vida?

Múltiples estudios demuestran que tener dientes bonitos hace que nos relacionemos mejor con otras personas. Lo que nos ayuda a tener mayor éxito en el trabajo, una vida social más activa y a elevar  nuestra autoestima.

Así que me he dado a la tarea de preguntarles cuáles fueron los aspectos que tanto cuestionaron antes de tomar la decisión de hacerlo.

  1. El primer tema es encontrar en quién confiar su sonrisa. Esto es vital!

La ventaja de las redes sociales es que podemos ver casos de antes y después, videos de procedimientos y mucha más información que nos va a ayudar a tener mayor criterio para escoger al profesional que nos genere más confianza.

La comunicación que tenemos con nuestros pacientes ahora es tan fluida gracias a las redes, que generalmente vienen decididos en qué tratamiento desean realizarse. Esto facilita muchísimo el proceso de principio a fin.

  • En segundo lugar el miedo al dolor:

Claro, tiene lógica! A los dentistas nos teme un alto porcentaje de la población debido a malas experiencias que vivieron hace muchos años, cuando la odontología era distinta.

Gracias a los avances en tecnología y materiales, ahora tenemos la suerte de vivir una era en la que la Odontología es Mínimamente Invasiva. Lo que se traduce en tratamientos conservadores, en los que se hace poco o ningún desgaste dental, al punto en el que en muchos casos no requiere ni siquiera anestesia.

  • El tercer aspecto es la inversión económica:

Este tema tiene mucho peso, por lo que debemos saber que no necesariamente se debe hacer una inversión alta para crear cambios positivos en nuestra sonrisa. Muchas veces un simple blanqueamiento, resinas estéticas u ortodoncia nos van a dar el cambio que queremos. Todo está en valorar opciones, precios y objetivos.

Así que si te sucede que no sonreís con confianza, el primer paso es visitar a tu odontólogo. Un buen diagnóstico y un buen plan de tratamiento pueden resolver todo, siempre en orden y siguiendo un presupuesto.

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