¿Hay algunas cosas que hacemos todos los días, sin pensar mucho cierto?

Nos levantamos, desayunamos, nos lavamos los dientes, nos alistamos para salir… y en todo este trajín, donde pusiste tu cepillo de dientes?!

¿Lo pusiste sobre el lavatorio? ¿lo guardaste en algún lado?…

Bueno, saber cómo y dónde guardar nuestro cepillo de dientes puede ser clave para evitar entrar en contacto con microorganismos indeseados.

Un ambiente húmedo es más propenso para el crecimiento de microorganismos. Gérmenes de nuestra propia boca y muchos otros provenientes de otras fuentes, se albergan y reproducen en cada cepillo de dientes. Es por ésto que lo ideal es dejarlos secar hasta el siguiente uso.

Acá les dejo algunos consejos:

  1. Lo primero en enjuagar muy bien con agua tu cepillo después de usarlo. Además podés empaparlo con enjuague antibacterial después. Esto va a disminuir la cantidad de bacterias que crecen en los él.
  2. Para que la humedad escurra fuera de las cerdas, debés dejarlo en posición vertical y en un lugar ventilado.
  3. No lo cubrás con tapas ni lo coloqués en envases cerrados, estos envoltorios plásticos están hechos para viajes y no para uso diario.
  4. Si almacenás más de un cepillo, evitá que entren en contacto entre ellos para que no se de contaminación cruzada.
  5. Colocalo lejos del inodoro, los gérmenes pueden saltar de allí hasta tu cepillo.
  6. Si has estado enferma@, es hora de cambiar a un cepillo nuevo.
  7. En todo caso, recordá que debemos cambiarlo cada 3 meses como mínimo o cuando las cerdas se vean deshilachadas.

¡Ahora ves de una forma de diferente a tu cepillo! Recordá mantenerlo limpio y seco.

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