Debido a que los enjuagues bucales se venden sin receta en supermercados y farmacias, es bueno conocer generalidades de sus características. Así podremos aprovechar mucho más sus beneficios y sabremos también cuales son sus limitaciones.

Inicio con el punto más importante: ningún enjuague resuelve por sí solo el mal aliento, la enfermedad de las encías ni la caries dental. La recomendación es que sean parte de nuestra rutina diaria. Acompañando al uso correcto del hilo, cepillo dental, limpia lenguas y visitas regulares al odontólogo.

Teniendo muy en cuenta lo anterior, vamos a elegir nuestro enjuague según nuestras necesidades.

Existen 2 tipos de enjuagues: los terapéuticos y los cosméticos. Los primeros están indicados para controlar la caries dental, reducir la placa bacteriana (ayudando a prevenir la gingivitis e infecciones) y disminuir la velocidad de formación de sarro. Por otra parte los cosméticos sirven para refrescar momentáneamente el aliento, sin resolver ninguna afección de fondo.

 Entre los componentes con acción antibacteriana de los enjuagues terapéuticos encontramos la clorhexidina, el cloruro de cetilpiridino, le hexetidina y el triclosan. Su función es inhibir la formación de placa bacteriana.

Normalmente en el tratamiento de la enfermedad de las encías se recomienda usar clorhexidina al .12% como terapia inicial ( junto con el tratamiento hecho en el consultorio). Siempre debemos tener en cuenta que no debemos utilizarlo por más de dos meses continuos, ya que veremos pigmentaciones en dientes y podemos experimentar alteraciones en las papilas gustativas (sabor metálico).

Después de esta terapia inicial pasaremos a otro enjuague o podemos continuar con clorhexidina a menor concentración (.06%).

Otro componente común en los enjuagues de uso diario es el flúor, el cual es de gran a ayuda para prevenir y remineralizar la caries dental. Lo recomendamos mucho en casos de alto riesgo de caries como por ejemplo en pacientes que usan ortodoncia.

Antes o Después del cepillado?…

. Antes: porque contienen tensioactivos que funcionan como un detergente, el cual reblandece la placa bacteriana y nos ayuda a removerla con mayor facilidad al usar el hilo y el cepillo.

. Por otro lado, hacer el enjuague Después del cepillado está indicado para que sus componentes terapéuticos permanezcan más tiempo en boca y logren hacer bien su trabajo. Es por esto que recomendamos no consumir alimentos ni bebidas 30 minutos después, así prolongamos su tiempo en acción.

 Y los enjuagues sirven para blanquear los dientes?

Bueno, les cuento que aunque sería lindísimo que así lo fuera… no es del todo así . Claro que los recomendamos como parte del mantenimiento después de un blanqueamiento profesional. Pero para que fuera efectivo el enjuague por sí solo tendría que tener concentraciones de peróxido que serían irritantes para las encías y mucosas en general .

Qué pasa con el contenido del alcohol? Evitalo! Elegí mejor un enjuague SIN alcohol, porque deshidrata e irrita mucosas también.

 Ok, para no hacerles el cuento taaaan largo, termino con los enjuagues que podemos usar para el tratamiento de la hipersensibilidad .

Este tipo de colutorios suelen contener nitrato potásico o cloruro de estroncio. Y la recomendación es que se usen de manera regular, porque solo su uso constante dará los frutos que esperamos.

Qué tal? Te quedó alguna duda sobre los enjuagues bucales?

Dra. Fernanda Da Cruz

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